Combina iluminación general, de acento y de lectura sin recargar el ambiente.
Empieza por tu día a día
Observa la habitación en los momentos en que más la utilizas. ¿Dónde comes, lees o descansas? Anota las conexiones del techo y la pared y los enchufes disponibles. No hace falta una lámpara en cada rincón; cada una debe cumplir una función clara.
Crea una base cómoda
Una lámpara colgante o de techo puede ser el punto de partida. Considera las dimensiones del espacio y el flujo luminoso indicado para el modelo elegido. La apariencia de la pantalla no revela por sí sola cuánta luz llegará a la habitación. Planifica alrededor de la mesa o del sofá, no solo del centro del techo.
Añade una segunda capa
Un aplique puede destacar una textura o una zona de paso. Una lámpara de pie acerca la luz al sillón de lectura. Comprueba la posición de la pantalla desde tu altura habitual al sentarte y deja libres las zonas de paso. En los apliques, confirma si la versión elegida necesita conexión fija o enchufe.
Haz que las luces trabajen juntas
Compara la información de la fuente de luz y la temperatura de color. Si necesitas controles separados o regulación, consulta las especificaciones de cada producto y habla con tu electricista. Empieza por la función que falta y añade otra capa solo donde resulte útil.